En las islas faltan alimentos y el agua tapó completamente una de las escuelas en Formosa

28 dic. 2015

La directora de la escuela de Buey Muerto dijo a La Mañana que la necesidad de alimentos es “urgente”.
El Diario La Mañana se comunicó telefónicamente con Antonia Rodríguez, directora de la comunidad educativa de la Escuela N° 171 Ejército Argentino de la Isla Buey Muerto. Indicó la encargada del comedor que la situación actual “es grave” y que la necesidad de alimentos y mercadería es “urgente”.
Debido al avance del Paraguay, las casi cien familias que viven en el área que comprenden las islas Apando y Buey Muerto, tuvieron que trasladar sus viviendas precarias hacia zonas más altas en tres oportunidades, y ya no quedarían espacios altos donde guarecerse.
En Isla Apando, muchos grupos familiares migraron hacia zonas más altas, e incluso se autoevacuaron en el edificio de la Escuela N° 211 Coronel Félix Bogado, que aún no fue alcanzado por el agua. Indicaron a este diario pobladores de esa isla que el agua “avanza mucho todos los días” y que “en cualquier momento” inundará la institución. Allí, el comedor escolar funciona de lunes a viernes, y debe asistir no sólo a los alumnos, sino también a sus familias.
Un poco más alejado, río abajo, el edificio en donde funciona la Escuela N° 171 de Buey Muerto y su comedor fue tapado completamente por el agua a principios de mes, y ahora debe asistir a la población desde un campamento improvisado en el cementerio de Monte Claro, en donde además armaron ranchos una decena de familias. El edificio de la escuela secundaria de esa isla sufrió derrumbes, e indicaron que la destrucción ha sido “total”.
Algunos isleños de Buey Muerto, incluso, cruzaron a la localidad paraguaya de Villeta para guarecerse de la crecida, como es el caso de la directora de la escuela, que desde allí viaja a diario en lancha para llevar carne y frutas para completar lo necesario para preparar el almuerzo para sus 49 alumnos y sus correspondientes familias.
Los isleños se acercan en canoas a buscar su comida ya preparada, y otros -que viven en zonas más lejanas- retiran las mercaderías sin procesar del comedor improvisado en el cementerio. Dijo Rodríguez a este matutino que la necesidad de alimentos “es urgente”, así como también el agua mineral y los fluidos para espantar a las víboras.
“La mercadería es una necesidad urgente, porque el comedor no puede abastecer a toda la gente, porque vienen de otros lados a pedir y no podemos decirles que no”, relató la maestra, quien destacó el trabajo de Defensa Civil, que colaboró con bolsas de mercadería, chapas y hules.
“Ahora se puede volver a pescar, y al menos hay pescados, pero los hombres de las islas no tienen tiempo porque están ocupados armando sus ranchos en zonas altas y espantando a las víboras”, dijo.

Agua
El agua mineral es otra de las necesidades fundamentales que tienen los pobladores de las islas. Por ahora, beben agua purificada con lavandina, pero la preocupación por la contaminación que provoca el vertedero paraguayo Cateura es cada vez mayor.
“El agua tiene muy mal olor. El color no es un problema, pero es impresionante el hedor que tiene. Todo lo del vertedero viaja por el agua y desemboca en donde vivimos”, indicó Rodríguez.
Pese a las adversidades, los isleños resisten. Acostumbrados a una vida de necesidad y en contacto con el río, afrontan con ánimo y perseverancia el reto de mudar sus pocas pertenencias a lugares más altos, escapando de la inmensidad del Paraguay. “Tienen la voluntad, están acostumbrados y son gente muy sufrida, pero no tienen asistencia sanitaria y eso es para preocuparse”, advirtió la docente.


Fuente La Mañana Online

 
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