La creciente aisló el Cerrito y afecta a más de 800 personas

23 jul. 2015

Antonio se levantó ayer a las 5.30 de la mañana para poder tomar la balsa que salía una hora después. Junto con otras 20 personas de la Isla del Cerrito, cruzó el Paraná en la La Chaco 100 hasta la orilla de Paso de la Patria.
Desde allí, en tráfic, emprendió el viaje de más de 60 kilómetros hasta Resistencia. Llegó después de las 9 y tarde al trabajo. Historias como las de Antonio se repiten de a montones en la Isla del Cerrito, que está desde hace 48 horas totalmente aislada.
El agua del Paraná desbordó sus ríos afluentes y cortó todos los caminos que permiten llegar por tierra a la localidad. Además de una decena de familias ribereñas que debieron dejar sus casas y refugiarse en tierras altas, la creciente afecta también a productores ganaderos, agricultores, ladrilleros y también a los pescadores.
En medio de un panorama desalentador, el intendente José Luis García calificó la situación como “crítica”. “La isla está totalmente cubierta de agua, el río está aparentemente en su punto máximo, pero tampoco parece que vaya a bajar rápidamente”, describió.
Ayer el hidrómetro en el puerto de Barranqueras marcó un leve descenso de dos centímetros. Pasó de 6,21 metros del martes a 6,19 metros, según las mediciones de Prefectura Naval. Y, en coincidencia con la previsión de García, según la Administración Provincial del Agua (APA), “irá bajando lentamente”. Así lo afirmó su presidenta, Cristina Magnano.
A los evacuados y autoevacuados los asiste un camión sanitario que el Ministerio de Salud instaló hace ya varios días en inmediaciones del puente San Pedro, lugar que por ser alto también fue el lugar elegido para construir precarios ranchos de palos y lonas y algunas chapas de cartón. También acampan en el lugar un cuerpo de Bomberos Voluntarios de la Isla del Cerrito.
Y, ayer, comenzó a llegar asistencia alimentaria. Sobre ese camino, el que llega a la Isla desde Margarita Belén, también se armaron corrales para los animales que fueron retirados por los pequeños productores de las zonas bajas. Pero nada se pudo hacer para salvar las chacras y huertas que quedaron bajo agua, como tampoco con las ladrillerías del pueblo. Ni los pescadores pueden salir a hacer su labor ni vender pescado. Pero el avance del agua, la falta de trabajo y los daños no son todo el problema.
Los trámites, las enfermedades que deben ser atendidas, los trabajos e incluso ir a estudiar resulta realmente complicado para las familias anegadas dentro de la isla. Desde el martes funcionan un servicio gratuito de dos lanchas, la Chaco 100 y otra del municipio del Cerrito, que parten a las 6.30 y a las 14 desde la isla hacia Paso de la Patria.
Un viaje habitual de una hora a Resistencia, ahora se transformó en un periplo de dos horas y media o más, pasando primero por Corrientes. Entre ambas lanchas, hay unos 30 lugares, pero por la gran demanda ya fueron varias las veces que hubo que hacer más de un viaje por horario, con las demoras respectivas.
“Las personas afectadas en forma directa o indirecta son más de 800. Algunas tienen agua en sus casas y salieron al camino, pero también tenemos afectación del ciento por ciento de los productores ganaderos, la gran mayoría de los agricultores y también los ladrilleros y pescadores”, graficó el intendente García. “Vamos a tratar de reforzar la asistencia”, se comprometió ayer.
Panorama desolador en Vilelas
Al igual que en la Isla del Cerrito, la situación de las familias ribereñas de Puerto Vilelas ayer era desolador. El agua del Paranacito avanzó sobre las barriadas ubicadas en las zonas más abajas y muchos fueron los que debieron dejar sus casas.
Este es el caso de la familia Silva, que ayer dialogó con NORTE mientras movían en carro sus últimas pertenencias. “Rescatamos lo que pudimos, las cosas de la bebé y lo de mayor valor, pero no podemos seguir quedándonos”, lamentó una mujer, con su hija en brazos.
Muy similar es la historia de Norma Fernández, que habló con el periodista del diario mientras miraba melancólica su barrio bajo agua. “Es muy duro y triste tener que dejar la casa de uno, pero cuando el agua viene no hay nada que hacer”, se resignó.
Dentro de las casas inundadas algunos hombres terminaban de sacar mercaderías y pertenencias. Saliendo del pueblo, el camino a Vilelas mostraba cómo las aguas del Paranacito empezaban a invadir la calzada, aunque todavía permitiendo el paso.

Barranqueras
Hasta el martes 11 eran las familias evacuadas en Barranqueras, según había confirmado a NORTE la intendenta, Alicia Azula. En esa ciudad portuaria se estima que existen unas 80 familias radicadas en zonas bajas y ribereñas, las que se concentran especialmente en la zona del Club Náutico.
En las defensas ubicadas cerca de este lugar, a pocos metros de la ex Junta Nacional de Granos, es el lugar elegido para levantar las casillas donde muchos decidieron “aguantar hasta que baje el río”.
Los vecinos de Puerto Vilelas sufren por la llegada del agua a su barrio. La familia Silva dejó su casa de un barrio ribereño de esa localidad.

Fuente Diario Norte

 
Grupo TRC - Meteorologia © 2015 | Designed by Bubble Shooter, in collaboration with Reseller Hosting , Forum Jual Beli and Business Solutions